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Los mejores valores que llevamos dentro

Hoy (por martes 21 de abril de 2009), he leído en La Vanguardia que un chaval dice que en Europa somos racistas (informe desaprobado, como es lógico, por los países europeos involucrados). Ello parece que se desprende de un informe de la UNESCO (elaborado por dicho chaval). El chaval es Doctor en Derecho, Doctor en Ciencias Políticas, Licenciado en Filosofía y Licenciado en Historia. Y es cierto aquello que dice: "Sólo sé que nada sé" (Sócrates). Lo que nos aproxima a una primera opinión: basamos nuestros valores en los valores de los demás y, éste hecho, precisamente, es lo que nos frustra vital y existencialmente. Quiero decir con ello, como colofón de lo anterior, que queremos ser doctor y, al no conseguirlo, nos frustra; queremos estar delgados y, al no estarlo, nos frustra; queremos ser simpáticos, agradables y cordiales y, al no serlo, nos frustra. Y así vamos de frustración en frustración, tropezando tropocientos veces en la misma piedra para seguir tropezando infinitos tropocientas veces más y chocamos con la misma pared: la frustación. Lo que intuye una primera valoración: hemos de empezar por ser nosotros mismos (el "Sé tú mismo", de Sócrates) y no intentar, siquiera, ser los demás porque ellos mismos ya son ellos mismos. Vivimos en una sociedad que nos impulsa a la cultura (doctores), nos impulsa a la moda (esbeltez) y/o nos impulsa a la imagen (ser socialmente admitido a toda costa con la presión que todo ello comporta: la ciencia de hacerse rico). Y, con ello, nos perdemos los mejores valores que llevamos dentro, que nos da miedo encontrar. Esto es sólo una opinión, nada más; pero, como tal, ahí queda.

Cambiando el rumbo de nuestras vidas

Ahora la Comunidad Internacional apuesta por nuestro retraso mental hasta para conseguir los garbanzos (LA VANGUARDIA, 09.09.09). Peores cosas se han dicho de nosotros. ¡Pero de eso no vivimos! Ahora dicen que suspendemos en educación y en economía. Que es muy bajo el porcentaje que continúa estudiando después de la enseñanza obligatoria. Lo cual no casa con la segunda etiqueta: aquella de ricos. Porque si dejamos de estudiar es para empezar a trabajar. Vale que nos metemos en FP y un ínfimo porcentaje continúa la carrera universitaria. En éste punto, yo creo que está mal montao. Me explico: No creamos suficientes empresas de Investigación y Desarrollo (I+D) ni somos pioneros en tecnología (como Estados Unidos -EU). Además, lastre encima, no somos financieros natos (como Gran Bretaña GB). No Señor@s: Pertenecemos aún a la prehistórica era del ladrillo, a mucho honor. Por eso dicen que nuestra economía tardará más en recuperarse porque, además, está enfocada al turismo (sector terciario) y, si no construimos edificios donde albergar los millones de turistas que vienen a visitarnos por decadencia del ladrillo (sin apuntar que es que sus bolsillos también andan escaldeaos por el tema de la crisis no recuperable hasta la punta del iceberg del 2010), eso significa que no despegamos plenamente hasta tanto en cuanto no diversifiquemos nuestra economía hacia sectores para nosotros aún, según dicen, impenetrables (tecnología, finanzas). Pero eso sí, una capital española (Barcelona) es la tercera más feliz del planeta (por detrás de Río de Janeiro y Sidney) por delante incluso de Holanda, Gran Bretaña y Estados Unidos que no sé qué lugares remotos ocupan en la lista. Y advertimos que somos la octava potencia industrializada del mundo (por delante de Rusia, paradójicamente pertenecemos al G-20 y no nos invitan a las reuniones del G-7, como a Rusia). Sin olvidar que la informática que hay en las naves espaciales de la Unión Europea (UE) lleva patente española. En cualquier caso, bajo cualquier punto de vista, la crisis nos ha servido a todos los países para cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Sacando dinero debajo de las piedras

Todo el mundo saca dinero hasta debajo de la piedra. Hoy, según el diario "Negocio" (13.07.2009), el Santander se suma a crear deuda para inversores extranjeros. Las plusvalías obtenidos se destinan a dotaciones. Con lo cual, se engrosa el capital. El canje asciende a 9.100.000.000 de Euros. Otros, como Bankinter, comercializan pólizas de hogar. O alquilan oficinas a golpe de click. O, simplemente, venden activos inmobiliarios, como, por ejemplo, Banco Sabadell y Caja Sur, entre otros. También los hay que van a la vieja usanza, liderando las ventas en automóviles (caso de China) dándole una patada a EE.UU. O incluso, Ficosa, que se une con un rival para montar espejos. O meramente, fusión entre Iberia y British, o entre clickair y vueling, entre otras. O ganando contratos por 712 millones de euros por parte de FCC en el Reino Unido. En cualquier caso, se trata de ingeniar en vacas flacas, que es cuando se agudiza el entendimiento. Agudizando ése entendimiento, lo que no me ha quedado claro todavía es que Florentino se gaste 200.000.000 Euros (doscientos millones) en comprar jugador(es), creando más deuda para el Club vía crédito bancario (Santander, Caja Madrid), mientras se destina "solamente" el diez por ciento de dicha cantidad para "enseñar a pescar" a África por parte del G8. Entiendo que es mejor enseñar a pescar, porque crea valor y riqueza en el Continente africano y también más medios de subsistencia. Pues considero que es mejor método dar dinero para enseñarles a administrarlo. Pero lo que aún no entiendo es que sea tan poco para todo un continente, mientras se gasta algún club de fútbol noventa veces más para "comprar" algún que otro jugador.

Nadando en la nada

Hoy (por miércoles 17 de junio de 2009) he leído en algún diario (AVUI) algo que ya traía cola en TV. Florentino Pérez, nada más ser nombrado Presidente del Real Madrid, se gasta la friolera de ciento cincuenta millones de euros (208,101,773.45 USD) en "comprar" un jugador. Esto da mucho qué pensar. El club que no tiene céntimos acude a unos Bancos (Caja Madrid y Santander) que no tienen solvencia financiera. Estos bancos, como ya sabemos, viven del dinero que les dan los "contribuyentes".  Además, éstos contribuyentes nunca ven su dinero. Sólo es una anotación en un libro de contabilidad. Ahora bien, si alguien acude a una entidad de crédito y no tiene dinero en el bolsillo, lo más seguro es que dicha entidad le dirá que "nanay cucas". Que no tienen solvencia y que no le pueden dar crédito. Para abreviar y evitarse todo éste enjambre, ¿no sería mejor contratar jugadores de la cantera?

El eco de Confucio

Desde ayer, que he leído aquel artículo (LA VANGUARDIA, miércoles 20.05.2009), no he hecho más que sopesar pros y contras del mismo, a fin de plasmarlo según me dicte la experiencia. Dicho artículo hacía referencia a que Xiao Ping le decía a un gobernante europeo que no entendía por qué en Europa no se ponen de acuerdo para tan pocos que son. Remembraba, el mismo artículo, que la China hace  siglos que se ha unido. Pero el dirigente chino, según mi experiencia, olvidaba que Europa es fruto de una unión pacífica. Muchos pueblos se han unido por efecto del sable, la caballería, los cañonazos limpios, la U2... y sólo un pueblo se unió en paz, sin hacer uso de la violencia: la India de Ghandi. En puridad, muchos han sido los imperios que han intentado unir a los pueblos bajo el estigma de la violencia, pero no han cuajado como nación. Incluso, Napoleón e Hitler también lo intentaron y, haciendo caso omiso a la experiencia de la Historia, tampoco lograron la unificación. No obstante, la Unión Europea es fruto de la pluma. Esto es lo que ha olvidado el dirigente chino que representaba el eco de Confucio. Ciertamente, la violencia engendra violencia. Y muchos pueblos han pagado con sangre lo que recibieron con sangre. Más la tinta negra de la pluma acercó a los pueblos de Europa, que ahora se conciben en unidad. Cierto es que en Europa falta mucho por unificar, como puede ser, entre otras cosas, la armonización fiscal, sobre todo en materia de Impuesto sobre Sociedades, por ejemplo; pero también, el que se alce con una sola voz común y no dividida como pasó con Irak, como recordaba el artículo ahora reseñado. Pero nunca podremos olvidar que la Unión Europea no es fruto del derramiento de sangre.

Puzzle interminable

Hoy (miércoles 20 de mayo de 2009) es noticia en los medios "El eslabón perdido" (ver: vídeo). Empecemos por preguntarnos si dicho eslabón más bien somos nosotros . Porque esto de la ciencia es como un puzzle interminable. Siempre se piensa que llegamos a una conclusión razonable y éso es sólo el principio de una epopeya. Nos pasa como con la teoría de la relatividad, que ahora piensa fusionarse con su antígona histórica. O también, como lo leído en alguna revista, que nos dice que las neuronas se regeneran tras un esforzado ejercicio intelectual. Lo que falta en estos tiempos de crisis es que dichas neuronas no solamente se regeneren, sino que también funcionen a pleno potencial. Pero si hay algo muy sabido es que infravaloramos nuestro potencial cerebral, haciendo escaso uso del mismo. Porque no es lo mismo que las neuronas se regeneren cada vez que les sometemos a una prueba auténtica (exámenes de fin de curso...). Porque lo importante es que las neuronas regeneradas puedan madurar antes de extinguirse. Quiere decirse con ello, que en la vida pocas veces las cosas nos van bien, debido al mal uso que tenemos de nuestras neuronas. Es decir, podemos alimentarlas hasta incluso con crucigramas, si es preciso, pero es el quehacer de cada día el que nos hace fuertes. Ya lo diría algún científico (A. Einstein): "El éxito es un diez por ciento de suerte y un noventa por ciento de trabajo". A esforzarnos, eso sí, pero con precisión. Pues como bien conocía aquel científico (Einstein): "Nunca hagas algo en contra de tu voluntad".

Crecer en tiempos de crisis

He leido algo en "El Pais" (miércoles 22 de abril de 2009) que me ha llamado la atención. El artículo versa sobre lo que hay que hacer con los niños en tiempos de crisis. Sobre todo cuando están acostumbrados a que se les dé todo lo que piden. La primera medida es que entiendan que estamos en crisis. Lo cual significa que no podemos gastar como antes ni que el cajero automático fabrica dinero. Aconsejarles que debemos adecuar nuestro consumo a lo estrictamente necesario y que no eres más porque lles unas bambas de marca. Precisamente estos consejos vienen bien a la generación que crece en tiempos de crisis. En 1929 fué peor, pero ello no es óbice para pensar que la crisis que vivimos actualmente es pasajera. Por lo menos hasta después del 2010 no veremos la punta del iceberg. Por lo que debemos aferrarnos a un consumo metódico, estricto y convencional; sin excesos. Comprando lo estrictamente necesario. Comida, esencialmente. Los demás gastos que ya tenemos asumidos, cole, seguridad social.. orren por nuestra cuenta y riesgo, pero no es hora de incrementar el gasto asumido. Aquella tele o hi-fi se portergará su adquisición hasta que los gobiernos realmente resuelvan el problema de los activos tóxicos. De aquellos activos, de las "hipotecas basura", que los bancos desmedidamente vertían sobre el mercado sin control alguno. Activos, tambien, del dinero que los depositantes de los bancos contribuían a una mala gestión bancaria; porque el dinero que creías tener ahorrado hoy y aquí, en u anco o caja de ahorro de confianza, instantáneamente era prestado a miles de millas de distancia a cualquier desconocido en cualquier país. Esto ya empieza a cambiar y tardará mucho antes que el sistema financiero empieze a recuperarse. Aunque los gobiernos comienzan a tomar medidas al respecto, no es para dar campanas al vuelo, sino para ser más precavidos que nunca.